jueves, 9 de mayo de 2013

¿Qué es la salud mental?




La salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales. Se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

En la mayoría de los países, sobre todo en los de ingresos bajos y medios, los servicios de salud mental adolecen de una grave escasez de recursos, tanto humanos como económicos. La mayoría de los recursos de atención sanitaria disponibles se destinan actualmente a la atención y el tratamiento especializados de los enfermos mentales y, en menor medida, a un sistema integrado de salud mental. En lugar de proporcionar atención en grandes hospitales psiquiátricos, los países deberían integrar la salud mental en la asistencia primaria, ofrecer atención de salud mental en los hospitales generales y crear servicios comunitarios de salud mental.

Aún más reducidos son los fondos disponibles para la promoción de la salud mental, expresión amplia que abarca toda una serie de estrategias destinadas a lograr resultados positivos en materia de salud mental. El desarrollo de los recursos y las capacidades de la persona y la mejora de la situación socioeconómica figuran entre los objetivos de esas estrategias.

La promoción de la salud mental requiere que se adopten medidas multisectoriales, en las que participen diversos sectores del gobierno y organizaciones no gubernamentales o comunitarias. El principal fin ha de ser promover la salud mental durante todo el ciclo vital, para garantizar a los niños un comienzo saludable en la vida y evitar trastornos mentales en la edad adulta y la vejez.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

Enlaces conexos
Salud mental

sábado, 4 de mayo de 2013

Probreza 2.0

A fines de Febrero culminó la Consulta temática global sobre desigualdades en la agenda Post-2015, organizada por UNICEF y UN Women con el apoyo de los gobiernos de Dinamarca y Ghana[1]. Una de las recomendaciones que se incluyeron en el informe final fue que los países debiesen generar mejores sistemas de información que les permitieran describir y monitorear los cambios a nivel de los distintos grupos poblacionales.

‘Una herramienta importante para el fortalecimiento de estos sistemas es un Índice de Pobreza Multidimensional que de cuenta, simultáneamente, de las carencias que experimentan el hogar y el niño que en él habita. Por medio de éste salen a la luz los más pobres de entre los pobres, estos son aquellos que padecen la mayor cantidad de carencias simultaneas” señala el informe.

Esta aproximación no solo pone de manifiesto los cambios en la pobreza multidimensional, sino que además ilustra las tendencias de la exclusión social y la marginalización.

Esa misma semana, junto a Andy Summer llamamos a incorporar una medición distinta de la pobreza multidimensional en la agenda de desarrollo Post-2015. Se trata de una medición que refleje los insumos participativos (incluyendo posibles nuevas dimensiones) y que pueda ser desagregada fácilmente. Creemos que ésta podría servir a los objetivos que se incluyeron en el informe de la consulta global sobre la incorporación de las desigualdades en la agenda post-2015.

El Índice de Pobreza Multidimensional se ha venido incluyendo desde el año 2010 en los Informes sobre Desarrollo Humano de más de 100 países. Un Índice de Pobreza Multidimensional Global 2.0 (IPM 2.0) construido a partir de éste, podría entregar un panorama intuitivo de la pobreza multidimensional que complementara tanto la medida de los $1.25 diarios, como los indicadores de metas individuales como son la salud o el nivel educacional.

Tal medición permitiría a los responsables de la formulación de políticas públicas ver con facilidad si acaso y de qué manera la pobreza multidimensional se ha reducido en ciertos países o grupos sociales. Más aun, podría ser fácil y rápidamente desagregada de manera de mostrar las desventajas sobrepuestas que enfrentan, por ejemplo, los trabajadores agrícolas o las familias con hijos pequeños en distintas regiones geográficas.

El IPM incluido en los Informes sobre Desarrollo Humano del PNUD está basado en diez indicadores de salud, educación y calidad de vida y muestra tanto la incidencia como la intensidad de la pobreza. Mide las carencias directamente y muestra en que regiones o entre que grupos la pobreza se está reduciendo y de que manera esta reducción se está logrando. Por ejemplo, permite observar si acaso un grupo particular ha salido de la pobreza gracias a un mejoramiento en su acceso a la educación, al agua potable o a la electricidad.

Para el contexto post-2015, podría crearse un IPM 2.0 con dimensiones, indicadores y umbrales que reflejaran la agenda de desarrollo post-2015. El proceso de selección de tales indicadores y umbrales debiese ser participativo y las voces de los pobres y los marginalizados las que motivaran la toma de decisiones. Un “IPM infantil” destinado a medir la pobreza multidimensional entre los niños podría crearse usando esta misma metodología.

Los gobiernos y la sociedad civil organizada podrían adicionalmente crear sus propios IPMs nacionales con indicadores, umbrales y valores que reflejaran sus propios planes y objetivos. De esta manera se estaría complementando y enriqueciendo el IPM global 2.0. Tales mediciones ya están siendo utilizadas, por ejemplo, por parte del Gobierno de Colombia.

Un IPM 2.0 podría reflejar de manera inmediata el impacto de las intervenciones de política social, actuando como un instrumento de monitoreo y evaluación. De este modo, podría generar incentivos para que los responsables de la formulación de políticas públicas no solo implementaran intervenciones efectivas, sino también para que abordaran los distintos aspectos de la pobreza en su conjunto. Un IPM desagregado podría utilizarse en conjunto con datos geográficos con el objeto de entregar un panorama de los vínculos entre la pobreza y los desafíos de la sustentabilidad ambiental.

Sugerimos que una medida fácil de entender y desagregar y que muestre de manera clara las desigualdades entre quienes viven en situación de pobreza -en términos del número y tipo de carencias interconectadas que enfrentan- podría entregar a los responsables de la formulación de políticas públicas, un complemento esencial a las medidas por ingreso y metas individuales. Ésta les permitiría ver rápida y fácilmente qué es lo que estaría ocurriendo más allá de los promedios. Esperamos poder seguir discutiendo sobre este punto con todas las partes interesadas y así descubrir el IPM 2.0 más útil.

Para terminar, una cita del informe final de la consulta global temática respecto de cómo abordar las desigualdades:

“Cualquiera sea la metodología empleada, es importante lograr una comprensión profunda del carácter multidimensional de las desigualdades prevalentes tal, que el uso de simples “proxies” o indicadores no distraiga la atención de las complejidades inherentes o de la necesidad de políticas públicas comprehensivas y multi-sectoriales”.

[1] Esta columna fue publicada originalmente con el título “Measuring development post-2015: highlighting the poorest of the poor” en el Blog Debating Development. Traducción a cargo de Eleonora Nun, Revista Humanum.

martes, 30 de abril de 2013

Costos económicos del bajo desarrollo cognitivo infantil en países de escasos recursos.


african boy 470x313

Una Investigación de Harvard ha sido dirigida a cuantificar los costos económicos del bajo desarrollo cognitivo infantil en países de escasos recursos.

Un amplio estudio mundial del impacto educativo y económico del bajo desarrollo cognitivo debido a enfermedades infantiles y otras adversidades se ha puesto en marcha por investigadores de la Escuela de Harvard de Salud Pública (HSPH), con colegas de todo Harvard y otras instituciones.

Con un premio de la "Saving Brains" Programa de Grand Challenges Canadá, el cual es financiado por el Gobierno de Canadá, los investigadores utilizarán las fuentes de datos globales para desarrollar estimaciones nacionales, regionales y globales comparables de los efectos de los principales factores de riesgo en el desarrollo infantil, el nivel de educación, y el impacto económico de esos efectos.

Los factores de riesgo que se estudiarán son que perjudican la salud y la nutrición durante el embarazo, infecciones de la infancia y el estado nutricional, junto con la depresión materna y el bajo nivel de educación, lo que puede resultar en una inadecuada crianza infantil y escasa estimulación. Además de los análisis globales a nivel de país, el examen más detallado se hará por dos países seleccionados, Pakistán y Tanzania, donde los colaboradores del proyecto tienen estrechos vínculos y relaciones de trabajo establecidas.

Dirigido por Wafaie Fawzi, profesor y director del Departamento de Salud Global y la Población de HSPH y Majid Ezzati, del Imperial College London, el proyecto reúne a un equipo multidisciplinario de médicos, economistas, epidemiólogos, científicos nutricionistas, psicólogos, modeladores de enfermedades y factores de riesgo y estadísticos.

El equipo espera utilizar el proyecto para colaborar con los responsables políticos y los profesionales de todo el mundo, dijo Fawzi. "Estamos entusiasmados de ofrecer diversas disciplinas en conjunto para encontrar formas de reducir los riesgos de la infancia, mejorar el nivel de educación y, en última instancia, los beneficios económicos en el futuro. Nos comprometeremos investigadores, políticos y defensores de la salud tanto en los países desarrollados y en desarrollo para discutir la interpretación y la difusión de los resultados y productos. Este proyecto ofrece una oportunidad única para influir en las políticas y prácticas relativas a los niños en todo el mundo".

"El número de niños que mueren cada año en todo el mundo se ha reducido drásticamente en las últimas décadas - desde 16 millones en 1970 a menos de 8 millones en 2011", dijo Ezzati. "Sin embargo, el progreso en la mejora de vida de los niños más allá de la supervivencia ha sido más lento. Con más de 170 millones de niños no alcanzan su potencial de desarrollo, existe una necesidad urgente de centrarse en la calidad de vida. Aunque se han mostrado las adversidades y enfermedades de la primera infancia que afecta el desarrollo de los niños, no hay ningún análisis global comparable de los impactos económicos y educativos de estos factores de riesgo ".

Investigadores clave de HSPH incluyen David Canning, Richard Saltonstall profesor de Ciencias de la Población y profesor de Economía Internacional y la Salud, Goodarz Danaei, profesor asistente de Salud Global, y Gunther Fink, profesor asistente de Economía de la Salud Internacional. Colaboradores de toda Harvard incluyen Jack Shonkoff, Julius B. Richmond FAMRI Profesor de Salud y Desarrollo Infantil y director del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard, y Mary Smith-Fawzi de la Escuela de Medicina de Harvard. Otras instituciones asociadas incluyen la Universidad Aga Khan de Pakistán, y Ifakara Health Institute y la Universidad de Muhimbili de Salud y Ciencias Afines en Tanzania.

"Grand Challenges Canada" está dedicado a las ideas audaces con gran impacto y su programa "Saving Brains" promueve la realización del potencial de capital humano, centrándose en las intervenciones que nutren y protegen el desarrollo temprano del cerebro en los primeros 1.000 días de vida.

23 de abril 2013
Harvard-led research to quantify economic costs of stunted child cognitive development in resource-poor countries
Harvard - School of Public Health
Photo: iStockphoto/MShep2



Un informe de UNICEF examina en profundidad el bienestar infantil




El pasado 10 de abril de 2013 se publicó el Informe sobre el Bienestar Infantil en los Países Ricos, realizado por UNICEF. Para la elaboración de este documento se han tenido en cuenta cinco dimensiones de la vida de los niños: bienestar material, salud y seguridad, educación, conductas y riesgos, vivienda y medio ambiente. El informe consta de tres partes en las que aborda los siguientes temas: 1) clasificación del bienestar infantil de 29 países occidentales; 2) opinión subjetiva de los niños sobre su propio bienestar; y 3) examen de los cambios en el bienestar infantil durante los últimos 10 años.

Según los datos que presentan en la primera parte del trabajo, España se encuentra muy por debajo de la media, en la posición 19 entre los 29 países analizados, mientras que hace 10 años ocupaba el quinto puesto de 21 países. En primera posición se encuentran los Países Bajos, seguido por Noruega e Islandia, países que se encuentran en las primeras posiciones, tanto en esta clasificación objetiva de bienestar, como en la subjetiva valorada por los propios niños.

Si tenemos en cuenta cada dimensión por separado, España sale muy mal parada en la categoría de educación, ocupando el puesto 26. Esta situación se debe tanto a las malas tasas de participación en la educación (por ejemplo, casi el 14% de los niños de entre 15 y 19 años ni estudian ni trabajan), como a su mala calidad (medida gracias a las pruebas de lectura, matemáticas y ciencia, del Programa de la OCDE para la Evaluación Internacional del Estudiante –PISA-).

Igualmente sale mal parada en el bienestar material, ocupando el puesto 24 y con una tasa del 20% de niños por debajo del nivel de pobreza, y en la categoría de conductas y riesgos, siendo el país número 20, teniendo en cuenta la alimentación, el ejercicio físico, las conductas de riesgo (alcohol, tabaco, drogas, embarazos adolescentes,…) y la exposición a la violencia.

Sin embargo, España se encuentra en la posición 9 en materia de salud y seguridad, con tasas de mortalidad infantil muy bajas. La misma posición ocupa nuestro país en la categoría de vivienda y medio ambiente, en el que se han analizado la contaminación atmosférica y las características de los hogares.

A pesar de esta mala clasificación, en la segunda parte del documento se ve que casi el 90% de los niños encuestados en España declaran sentir "satisfacción vital". En este indicador, los menores españoles ocupan la tercera mejor posición, sólo por detrás de Países Bajos e Islandia. Lo esperable es que exista una correlación razonable entre los resultados de las dos mediciones, y de hecho así es para muchos países, sin embargo, España ocupa el puesto 19 en una de ellas y el 3º en la otra.

UNICEF considera que tanto los niveles de subjetivos de satisfacción vital presentados en la segunda parte, como el panorama del bienestar infantil presentado en la primera parte aportan información valiosa sobre la vida de los niños, aunque son mediciones de constructos diferentes, por lo que puede ser normal que en algunos casos no coincidan ambos datos.

En la tercera parte del informe, en la que se evalúan los cambios en los últimos años, encuentran que aunque hay alguna excepción concreta, la historia general de la primera década del siglo XXI es una de mejora constante en la mayoría de las mediciones del bienestar infantil. Indicadores como la tasa de bajo poder adquisitivo familiar, la tasa de mortalidad infantil y la tasa de fumadores han disminuido en todos los países para los que se dispone de datos. Las tasas de matriculación en educación superior han aumentado en la mayoría de las naciones, y la mayoría de los países también ha registrado un descenso en las tasas de fecundidad en adolescentes, de consumo de cannabis, de peleas y de acoso escolar (por ejemplo, Dinamarca, España e Italia registraron una caída en la tasa de acoso escolar de más de 10 puntos porcentuales).

En contrapartida, hay que tener en cuenta que en algunos casos, este progreso puede haberse visto interrumpido o incluso haber dado marcha atrás debido a la crisis económica generalizada. Las estadísticas utilizadas en este informe reflejan el inicio de la crisis pero no cuenta con datos de todas sus consecuencias. En los últimos años, muchos de los países que han sido evaluados en este trabajo han experimentado un nuevo aumento de las tasas de desempleo, un descenso en los ingresos reales (especialmente para los que ya tenían bajos salarios) y recortes en los servicios públicos. De momento, son pocos los países que disponen de información actualizada sobre lo que ha sucedido en la vida de los niños durante este período.

Para consultar el informe completo:
Informe sobre el Bienestar Infantil en los Países Ricos

miércoles, 24 de abril de 2013

¿De mal humor? es culpa de tus amigos
















La exposición repetida a la negatividad de los otros puede dañar nuestra salud mental. Un fenómeno que se ve incrementado a causa del contacto continuo que tenemos con nuestros allegados a través de Facebook, Twitter y WhatsApp

Quedar con los amigos para tomar un café, cerveza o sucedáneo y empezar a contar todo lo negativo (y lo positivo) que nos ocurre a diario es una práctica habitual que cada vez más se extiende a las redes sociales y al teléfono.

La exposición repetida al mal humor de los otros puede dañar nuestra salud mental. Un fenómeno que se ve incrementado a causa del contacto continuo que tenemos con familiares y amigos a través de Facebook, Twitter y Whatsapp.

Según un estudio científico dirigido por psiquiatras de la Universidad de Adelaida, en Australia, la depresión y el sentido de soledad pueden iniciar un proceso de contagio emotivo, similar al de otras enfermedades.

La investigación, liderada por Tarun Bastiampillai y publicada en el «Australian and New Zealand Journal of Psychiatry», ha realizado una revisión de numerosos estudios anteriores sobre humor y salud, incluido uno estadounidense a gran escala de una duración de 32 años.

De este modo, el trabajo concluye que la salud mental puede agravarse no solo por el humor negativo de amigos inmediatos y familiares, sino también de contactos virtuales.

Cambios en las terapias

Según Bastiampillai, los resultados servirán para cambiar el modo en que vienen tratadas la depresiones, por ejemplo, prescribiendo actividades agradables con amigos que proporcionen un sentido de bienestar. Los médicos podrían rastrear las historias de los allegados de los pacientes deprimidos para identificar a los grupos de riesgo y ofrecer apoyo a su salud mental para mejorar la moral del tratado.

«Entender quiénes son los verdaderos amigos, teniendo en cuenta su influencia positiva sobre uno mismo, cuáles son los factores que deben ser mejor gestionados así como navegar en el grupo de amigos, debería ser parte de la terapia», sostiene el estudioso.

Fuente: ABC

jueves, 18 de abril de 2013

El pensamiento catastrofista: Una causa de la ansiedad

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Preocupaciones, ansiedad, estrés, pánico, pensamiento catastrofista… pueden parecer palabras y conceptos diferentes (porque lo son) pero en realidad están muy vinculados entre sí. Para los que no sepan qué es el pensamiento catastrofista, les explico que se trata de una forma de comprender el mundo y los hechos desde una perspectiva irracional que tiende a magnificar los hechos y sus consecuencias así como a imaginar posibles desastres.
 
En resumen, se trataría de una persona que exagera las cosas en sentido negativo y que se siente continuamente ansiosa y con miedo frente a las posibles contingencias que podrían suceder. Como ya podrás presuponer, este tipo de pensamiento guarda una estrecha relación con la ansiedad puesto que la potencia de forma superlativa. El pensamiento catastrofista es una de las causas de la ansiedad, no es la única pero sin lugar a dudas está presente en una gran parte de los casos. Afortunadamente, el pensamiento catastrofista se puede corregir.
 
El primer paso es detectar que existe un pensamiento catastrofista. Puede parecer una verdad de Perogrullo pero lo cierto es que la mayoría de las personas que piensa de esta forma, cree que sus ideas y temores son completamente fundados. La verdad es que la peor situación que se te pueda ocurrir, puede pasar. Pero las posibilidades de que sucedan son tan mínimas que no vale la pena amargarse la vida por ello.
 
Por tanto, pregúntate si tiendes a empeorar las situaciones y si sueles ver problemas enormes allí donde no los hay. Quizás lo mejor es que te ayudes de un amigo sincero y le preguntes qué piensa al respecto. Seguramente su visión será mucho más objetiva que la tuya (a no ser que también sea un catastrofista).
 
El segundo paso es analizar las consecuencias de este tipo de pensamiento. ¿Cómo te sientes cuando imaginas una catástrofe? ¿Te hace sentir bien o mal? ¿Notas cambios en tu organismo, quizás comienzas a sudar, sientes palpitaciones o tienes problemas para respirar? Todos estos son síntomas de la ansiedad y, si no se controlan a tiempo, la catástrofe que tanto vaticinabas terminará llegando pero provocada por ti mismo.
 
Darte cuenta de los daños que te provoca este tipo de pensamiento es importante porque esto te motivará a cambiar. Si lo prefieres, haz una lista con las consecuencias negativas y léela cada vez que te sientas desfallecer o estés tentada a pensar de esta forma.
 
El sentido del humor y la proactividad
 
Una vez que estés dispuesto a cambiar, deja que tu discurso interno fluya. Escucha con atención las cosas que dices, a menudo estas pasan por nuestra mente pero no nos detenemos en cada una sino que nos sentimos abrumados por el peso del discurso negativo. Por eso, es importante que concientices lo que te dices en tu mente. Toma cada una de esas ideas y pregúntate cuáles son las probabilidades de que sucedan. Probablemente serán del 0,001%. Ríete de ello, ríete de lo absurdo que es pensar que sucederán. Toma con sentido del humor estas preocupaciones.
 
Finalmente, dedícate a cultivar una pasión. Probablemente te preguntarás qué tiene que ver una pasión con la ansiedad y el pensamiento catastrofista. La respuesta es muy sencilla: muchas de las personas que tienen este tipo de pensamiento tienen mucho tiempo a su disposición, un tiempo que podrían emplear de una forma mejor, como desarrollando una pasión. Además, realizar una actividad que nos da placer nos ayuda a combatir la ansiedad, nos permite crecer como personas y mantiene a nuestra mente entretenida, no la deja que vague sin rumbo buscando problemas casi inexistentes.

Escrito por Jennifer Temática:

miércoles, 27 de marzo de 2013

Resiliencia. Existen factores que facilitan o dificultan la superación de la adversidad

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Una infancia infeliz no conduce necesariamente a toda una vida desdichada, ni una infancia feliz a un desarrollo saludable

Desde el modelo mecánico, el término resiliencia hace referencia a la resistencia y adaptabilidad de los materiales cuando son sometidos a ciertas fuerzas. A su vez, el material puede poseer una potencial capacidad o energía de recuperación tal que, el objeto puede no ser deformado a pesar de las presiones a las que ha sido sometido.

La resiliencia en el ámbito de la psicología refiere la capacidad de los seres humanos para soportar y resistir eventos adversos, junto con la superación de los mismos.

Desde un punto de vista antropológico, el traslado de este término al ámbito psicológico, no se califica como excelentemente bueno. ¿Cuál es la intensidad total que una fuerza puede alcanzar hasta deformar el objeto? Cuando la fuerza sobrepasa determinados límites, el objeto se deforma, explota e incluso puede ser destruido. En el ámbito de la persona, ¿Cuándo y porqué llega esa destrucción o incapacidad de superación?, ¿qué diferencia a unas personas de otras?

Un dato importante y a tener en cuenta es que no todas las personas poseen la misma capacidad de enfrentar conflictos. Mientras unos parecen salir airosos y con una experiencia de superación y maduración personal, otros quedan estancados en la adversidad o cronicidad patológica surgida. Atender todos los factores que permiten la consolidación de una persona capaz de superar o no las dificultades, es introducirse en un campo carente de límites.

En la actualidad, cada vez es más común exponer la resiliencia como esa capacidad intrínseca que permite la superación pero sin embargo, no suelen exponerse aquellos múltiples factores condicionantes de la consecución o no del objetivo.

En el proceso de recuperación de la persona han de distinguirse diferentes dimensiones. Los factores cognitivos del individuo son de vital importancia.

¿Qué tipo de elaboración cognitiva tiene el sujeto?
¿En que lugar sitúa su “locus de control”?
¿Es una persona reflexiva o impulsiva?
¿Cual es la elaboración afectiva que hace de la adversidad?
¿Cuáles fueron sus estilos de apego durante su infancia?
¿Qué umbral de sensibilidad al sufrimiento posee?

La persona es un ser contextual. El individuo vive inevitablemente en un entorno, y por tanto los factores psicosociales o variables contextuales condicionan e influyen en la persona.

¿Tiene el individuo una red de apoyo válida?
¿Consta de habilidades sociales o cooperativas?

Cuando encontramos a una persona poco resiliente, el principal factor a estudiar será su entorno familiar. Además, es necesario conocer que la procedencia de familias desestructuradas, los traumas vividos, la escolarización deficiente o los estados de ansiedad crónicos, entre otros muchos aspectos, son considerados factores negativos que van a implicar la disminución de resistencia de la resiliencia humana.

Por otra parte, el establecimiento de un vínculo adecuado, una correcta autoestima, el buen humor, el optimismo e incluso la espiritualidad, son factores positivos que necesariamente van a facilitar y permitir el fortalecimiento de la propia persona.

Sin embargo, una infancia infeliz no conduce necesariamente a toda una vida infeliz, y una infancia feliz no lleva necesariamente siempre a un desarrollo saludable. Es decir, independientemente de la existencia de factores externos que puedan dañar a la persona o dificultar su proceso de superación, existe la capacidad personal de abordar y sobreponerse a los padecimientos cuando se ponen en marcha mecanismos adecuados. En palabras del Dr. Boris Cyrulnik, psiquiatra y etólogo francés: "la felicidad existe únicamente en la representación mental, por lo tanto es siempre fruto de la elaboración. Es algo a trabajar. Y ella se construye en el encuentro con el otro".

Aquilino Polaino, Catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense, en su ponencia, Resiliencia, tenacidad y fractura, expuesta en la I Jornada de Antropología y Psicología Clínica realizada en la Universidad CEU San Pablo el pasado 15 de Marzo de 2013, destacó las creencias como factor positivo de gran influencia y en sus propias palabras afirma: “en muchos trastornos psicopatológicos, cuando una persona es coherente con lo que cree, el 30 % de su enfermedad ya ha sido superada”.

¿Es posible un comportamiento resiliente sin fortaleza?
 
 La palabra fortaleza proviene del latín “fortis” + eza, que significa cualidad, estado. Se trata de “la virtud que invita o enardece el apetito irascible, o que se irrita fácilmente, influyendo en la voluntad para que la persona no desista o renuncie en conseguir el bien arduo o difícil, ni siquiera por el máximo peligro”. En un sentido aristotélico, la fortaleza es un hábito moral que incluye dos aspectos: firmeza y estabilidad. No se trata sólo de resistir el impacto, sino en alcanzar un bien.

La fortaleza no se agota en resistir, sino en colocar y conseguir metas “sometidas a la recta razón”, y conservando el bien, porque este mismo puede desaparecer y convertirse en mal. Se trata de la capacidad de respuesta para hacer siempre algún bien, permanecer en él aun cuando los problemas y dificultades se presenten.

Por ello, fortaleza y resiliencia son dos aspectos que han de ir relacionados también en el ámbito de la psicoterapia.

“La persona es un ser para otro y si centra ahí su ser, gana en libertad y fortaleza”.