domingo, 13 de noviembre de 2011

Preferimos sentarnos a lado de personas similares a nosotros mismos


La próxima vez que estés sentado en medio de la gente, mira bien a la persona a tu lado porque hallarás algunos aspectos en común con tu propia fisonomía. ¿Cómo es posible? Investigadores de la Universidad de Dalhousie afirman que elegimos sentarnos cerca de aquella persona que más se parece físicamente a nosotros (obviamente, cuando tenemos la posibilidad de elegir el asiento).


Este fenómeno va mucho más allá de la similitud entre géneros o etnias (algo que ya se ha comprobado) y podría explicar por qué las personas tienden a parecerse a sus amigos o parejas ya que si elegimos inconscientemente acercarnos a quienes más se parecen a nosotros, estaremos excluyendo de nuestro círculo a las otras personas.

El primer paso del experimento consistió en observar durante un periodo de tres meses la forma en que los estudiantes elegían sus asientos. El primer resultado curioso que emergió fue que las personas que usaban gafas tendían a sentarse al lado de quienes también las llevaban.

El próximo paso en el experimento involucró a 18 clases con más de 200 estudiantes. Entonces se apreció que el color del cabello y su longitud era otro factor que las personas tenían en cuenta para elegir asiento. En este punto estarán pensando que los estudiantes tienden a sentarse al lado de sus amistades y, como comparten intereses, es normal que también se parezcan. Para eliminar esta posible correlación, los investigadores repitieron el experimento pero esta vez entre personas que eran completamente desconocidas las unas con las otras.

En esta ocasión se analizaron a 72 personas a las cuales se les dijo que tomarían parte de un experimento encaminado a evaluar los comportamientos no verbales relacionados con la presencia de personas desconocidas. Así, los participantes debían elegir donde sentarse y, como era de esperar, elegían acercarse a aquellas personas con una edad más próxima, con el mismo color de la piel, un corte de pelo similar y un color de cabello casi idéntico.

Una vez demostrada nuestra preferencia por acercarnos a las personas que más se nos parecen queda una pregunta en suspenso: ¿Por qué?

Las pistas provienen del último experimento. A 174 personas se les pidió que vieran una serie de fotos y evaluaran cuán simpáticas le resultaban, cuán similares a ellos mismos le parecían y si pensaban que les aceptarían. Como era de esperar, los participantes juzgaron más simpáticas a las personas que se parecían a ellos mismos y también consideraban que serían mejor aceptados por estas. En resumen, que preferimos acercarnos a quienes se parecen más a nosotros porque creemos que seremos aceptados. Aunque ya hay algunos psicólogos que postulan que esta preferencia podría tener un trasfondo instintivo ya que desde el punto de vista evolutivo y reproductor, sería normal acercarnos a quienes se semejan más a nosotros.

Obviamente, esta tendencia puede ser la base para la proliferación de actitudes segregantes pero resulta muy interesante descubrir cómo nuestra conducta cotidiana se encuentra mediatizada por una serie de factores de los cuales casi nunca nos damos cuenta.

Fuente:
Mackinnon, S.; Jordan, C. & Wilson, A. (2011) Birds of a Feather Sit Together: Physical Similarity Predicts Seating Choice. Personality and Social Psychology Bulletin; 37 (7): 879-892.
Escrito por Jennifer Temática: Psicología Social
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