lunes, 1 de octubre de 2012

El uso del tiempo como indicador de bienestar




El psicólogo y premio Nobel de economía Daniel Kahneman y el economista Alan Krueger[1], proponen una nueva alternativa para medir el bienestar social. Para Kahneman y Krueger, el bienestar viene dado por la fracción del tiempo que las personas pasan en estado placentero. Por lo tanto, para determinar los niveles de bienestar, los académicos sostienen que debemos entender cómo las personas asignan su tiempo entre diferentes actividades (entre el trabajo, las relaciones sociales, el cuidado del hogar, el entretenimiento y otras actividades) y qué tipo de sentimientos (placer o desagrado) experimentan al realizar cada actividad. Mientras menor sea el tiempo empleado en actividades no placenteras, mayor será el nivel de bienestar.

En artículos anteriores hemos –por un lado– apoyado la necesidad de crear nuevos indicadores de desarrollo que vayan más allá del PIB per cápita, y –por el otro– hemos sido críticos de aquellas propuestas que son exclusivamente basadas en variables subjetivas. En particular, hemos enfatizando que no debemos obsesionarnos por la felicidad como única medida de progreso. La propuesta de los académicos de Princeton, en cambio, intenta atinar a un punto intermedio: incorporar una dimensión faltante del desarrollo –como es la asignación de nuestro tiempo y las emociones que esto nos produce– pero con data objetiva.

Kahneman y Krueger parten expresando fuertes críticas por las encuestas tradicionales de felicidad y de bienestar (que comúnmente utilizan preguntas como: ¿Qué tan satisfecho(a) [o feliz] se encuentra usted con su vida?). En particular, hacen énfasis en la diferencia entre utilidad experimentada y utilidad recordada; una distinción entre las emociones que las personas viven en tiempo real y las emociones que las personas recuerdan haber vivido. A través de experimentos sociales, Kahneman y otros demostraron que existe una marcada diferencia entre ambas utilidades, y concluyen que evaluaciones retrospectivas (como lo son las encuestas de felicidad) no son una buena medida de las emociones realmente vividas.

Adicionalmente, en su último libro “Thinking, Fast and Slow”, Kahneman explora el funcionamiento de nuestro sistema de pensamiento y explica que las personas inconscientemente substituyen la pregunta ¿qué tan feliz estás? (una pregunta difícil), por la pregunta (más fácil): ¿de qué tan buen humor estás? Debido a esta substitución inconsciente de humor por felicidad, el contexto en el cual se realiza la encuesta termina siendo un factor determinante en los resultados, generando un sesgo importante.

Dado lo anterior, Kahneman y Krueger sostienen que el método más adecuado para medir utilidad experimentada (lo sentimientos realmente vividos y no los recordados) es aquel que pueda evitar los efectos de juicio retrospectivo y de memoria en el mayor grado posible. Evidentemente, obtener las emociones en tiempo real de las personas es inmanejable. Por ello, la alternativa diseñada y propuesta por Kahneman y Krueger es un método llamado el Day Reconstruction Method (DRM). El DRM básicamente es una encuesta donde las personas hacen un recuento del día anterior (“ayer”), dividiendo el día en episodios. Para cada episodio, los encuestados proporcionan detalles de la actividad realizada, el tiempo utilizado, el lugar donde se encontraban, los acompañantes y las emociones que sintieron durante ese episodio. En función de las emociones respondidas, cada evento se cataloga como placentero o desagradable. Conociendo la duración del episodio y sabiendo si fue placentero o no, se puede determinar la proporción de tiempo total que es empleado en actividades desagradables – un indicador que Kahneman y Krueger han denominado el U-index (U-index por su denominación en inglés: Unpleasant-index). El seguimiento en el tiempo del U-index brinda la posibilidad de saber si la vida cotidiana se está poniendo más o menos agradable, y permite comprender el por qué – una información que es relevante para el diseño y ejecución de políticas publicas. Por ejemplo, podemos pensar que el U-index –al contener información sobre el tiempo y los sentimientos experimentados durante la actividad laboral– permite explorar el impacto de reformas laborales al medir la calidad (y no sólo la cantidad) del empleo.

Quizás el punto que merezca más análisis sobre la propuesta de los académicos, es el efecto de la teoría de la adaptación sobre el U-index. Carol Graham, del Instituto Brookings, sostiene que las personas en ausencia de capacidad para llevar a cabo una vida plena –por ejemplo, por falta de educación o de salud– le asignan mayor valor a experiencias del día-a-día, como las amistades, la familia o la religión, y por ende reportan mayores niveles de satisfacción. Un efecto similar puede darse con las mediciones del uso del tiempo: puede darse el caso que la proporción del tiempo en estado placentero aumente simplemente porque las personas se han acostumbrado  a  su nueva condición y no porque objetivamente haya habido una mejora.

De cualquier manera parece interesante explorar cómo las personas deciden invertir su tiempo y las emociones que experimentan como resultado de esa decisión… y también da espacio para una reflexión personal: ¡si quieres ser más feliz, evalúa tu uso del tiempo y asegúrate de invertir más tiempo en las actividades que te generen más emociones positivas!

revistahumanum.org

[1] Ambos profesores de asuntos públicos en la Universidad de Princeton. Desde Noviembre 2011, Alan Krueger se desempeña como presidente del consejo de asesores económicos para la Casa Blanca.

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