miércoles, 5 de junio de 2013

El Índice de Bienestar en tiempos de crisis: Indicadores económicos vs. Felicidad



Hace poco el Presidente de Uruguay, José Mujica, hizo un discurso muy interesante durante la Conferencia ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20. En su alegato se refirió a muchísimos aspectos pero en sentido general llamó la atención sobre el consumismo desmedido. Como psicóloga al fin y al cabo, me llamó la atención esta frase: “No venimos al planeta para desarrollarnos… venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Y ningún bien vale como la vida. Esto es elemental”.

En sentido general, Mujica llamaba a la reflexión diciendo que no hemos venido al mundo para acaparar posesiones perfectamente inútiles sino para ser felices. Por eso, en vez de medir el desarrollo de un país a través de su Producto Interno Bruto y demás indicadores económicos, sería interesante evaluar el Índice de Bienestar.

Por supuesto, el Índice de Bienestar no estaría tan profundamente determinado por el nivel adquisitivo de las personas sino que contemplaría factores como la felicidad, la ausencia de enfermedades graves o discapacitantes, el estilo de vida adoptado…

Una mirada a los indicadores de bienestar actuales

Antiguamente el Índice de Bienestar estaba determinado por el Producto Interno Bruto de los países pero ahora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico se ha planteado nuevos indicadores, entre los que se encuentran: ingresos per cápita, empleo, educación, vivienda, balance vida-trabajo, medio ambiente, salud, compromiso cívico y otros indicadores.

Según estos factores, países como Rusia o Brasil se sitúan a la vanguardia, de la mano de Australia, Suecia y Canadá mientras que España se sitúa en un discreto número 20 entre un total de 36 países analizados.

No obstante, considero mucho más interesante una investigación reciente que realizó ElPozo Alimentación a partir del cual realizaron su propio Índice de Bienestar. Básicamente, entrevistaron a unas 1.000 personas de toda España con edades comprendidas entre los 25 y los 65 años.

Del estudio se apreció que  el 34,2% de las personas intenta llevar una vida saludable pero no siempre lo consiguen, al 27,2% le gustaría cuidarse más y solo el 21,3% está satisfecho con sus hábitos de vida.

Sin embargo, lo más interesante es que al preguntarle por su grado de bienestar, en una escala del 1 al 10, los españoles reconocieron encontrarse en una media de 6,6. La principal fuente de bienestar fue la familia, seguida por la salud física y mental y, en un tercer lugar se ubicaron las relaciones de pareja.

En realidad estos resultados no nos sorprenden ya que muchísimas investigaciones anteriores realizadas en el campo de la Psicología han demostrado que las relaciones interpersonales son nuestra principal fuente de felicidad.

Desafortunadamente, la crisis económica juega en contra. Así lo confirmó el 34,5% de los encuestados, quienes reconocieron que en el último año su nivel de bienestar había disminuido ostensiblemente y que la principal causa era la situación económica.

Resumiendo…

Cuando analizamos el nivel de bienestar de las personas no podemos desligarnos del movimiento de la economía, decir lo contrario sería una utopía porque necesitamos algunas cosas básicas para sobrevivir. Sin embargo, hacer que los indicadores económicos sean preponderantes en un “Índice de Bienestar” me parece excesivo.

¿Por qué? Una vez más Mujica nos da el norte: “Pobre no es el que tiene poco, el pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea más y más. Es decir, no podemos caer en el error de equiparar el bienestar con las posesiones, con el poder adquisitivo, con el deseo de tener siempre más aunque no nos sirva para nada.

La crisis es un excelente momento para revisar nuestros hábitos de vida, para deshacernos de todo aquello que no es imprescindible, para aprender a valorar las relaciones humanas y para desechar la mentalidad consumista. Reconozco que deshacerse de todo esto implica un cambio de mentalidad muy grande y quizás al inicio acostumbrarse duele un poco pero es un esfuerzo que se verá recompensado con creces y nos será devuelto en forma de felicidad y una mayor libertad.

Fuente:

(2013, Abril) ElPozo Alimentación toma el pulso al bienestar de la población española. ElPozo.

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