viernes, 21 de marzo de 2014

Crisis de Pánico o Crisis de Angustia



Las Crisis de Angustia (o lo que es lo mismo, Crisis de Pánico) se trata de un Trastorno de Ansiedad.

Una crisis de angustia, tiene tres componentes fundamentales:

Sentimiento de miedo y ansiedad extrema, en el que la persona puede a llegar a temer por su propia vida.
La máxima expresión de los síntomas se da durante los 10 primeros minutos, a partir de este momento empieza a decrecer la intensidad de la ansiedad, hasta desaparecer. Después del episodio aparece la sensación de agotamiento tanto físico como mental. Suele aparecer de forma repentina, sin una causa aparente, aunque algunas veces si que se puede identificar un estímulo específico causante de la crisis.

Es un trastorno bastante común, aproximadamente se da en un 2,3% de la población. Puede ser que las crisis aparezcan de forma puntual y que no vuelvan a aparecer, o por el contrario que se vayan repitiendo hasta el punto de llegar a cronificarse si no la persona no acude en busca de un tratamiento eficaz.

La sintomatología puede manifestarse de forma diferente entre las personas que sufren este trastorno, para el diagnóstico de crisis de angustia serian necesarios cuatro o más de los síntomas siguientes:

Síntomas
  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.
  • Sudoración.
  • Temblores o sacudidas.
  • Sensación de ahogo o falta de aliento.
  • Sensación de atragantarse.
  • Opresión o malestar torácico.
  • Nauseas o malestar torácico.
  • Inestabilidad, mareo o desmayo.
  • Sensación de irrealidad o de estar separado de uno mismo.
  • Miedo a perder el control o a volverse loco.
  • Miedo a morir.
  • Sensación de entumecimiento u hormigueo.
  • Escalofríos o sofocaciones. 

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) hablamos de Trastorno de angustia, cuando las crisis de angustia, anteriormente descritas, son seguidas durante al menos un mes de alguno de los síntomas siguientes:
  • Inquietud persistente ante el miedo de tener más crisis.
  • Preocupación por las consecuencias de las crisis (por ejemplo; perder el control, sufrir un infarto de corazón, ahogarse).
  • Las crisis implican un cambio en el comportamiento habitual.

El 70% de las personas con el Trastorno de angustia, suelen tener también Agorafobia. Se han descrito unos acontecimientos que podrían estar relacionados con la aparición de una crisis de forma inmediata:
  • Expectativa o realidad de una separación o pérdida de un ser querido.
  • Consumo de café, cannabis, cocaína o anfetaminas.
  • Privación del sueño.
  • Ejercicio físico intenso.

Las siguientes situaciones, especificadas a continuación, son donde las que las personas que con crisis de angustia, sufren mayor ansiedad:
  • Hacer cola en una tienda.
  • Acudir a una cita determinada.
  • Sentirse atrapado/a en sitios como peluquerías, salas de espera.
  • Discusiones domésticas.
  • Pensar en problemas personales. 
  • Tratamiento Psicológico
  • El tratamiento psicológico cognitivo-conductual realizado conjuntamente con el tratamiento farmacológico es el tratamiento que ha demostrado tener más éxito y menor porcentaje de recaídas. 

El tratamiento cognitivo-conductual se basa en la idea de que la ansiedad en si no es mala, sino que ayuda al cuerpo a estar preparado para afrontar diferentes situaciones de estrés. La ansiedad se convierte en desadaptativa, cuando por su frecuencia o intensidad interfiere en la vida de la persona.

La aparición de la ansiedad, aunque pueda parecer que sea automática, no es así ya que al igual que cualquier emoción (alegría, tristeza, ira, desesperanza) es desencadenada por una forma de interpretar los hechos que tiene cada persona.

En el caso específico del Trastorno de Pánico, algunos de los hechos cotidianos o algunas sensaciones corporales, son interpretadas como peligrosas y el cuerpo reacciona ante ellas para afrontarlas, lo que da lugar a una serie de cambios corporales, y que nuevamente serian interpretados como negativos e indicativos de alguna dolencia. Uno de los objetivos en la terapia, consiste en detectar este tipo de pensamientos ansiógenos y cambiarlos por otro tipo de pensamientos más funcionales y más adaptativos.

Sin duda, el ritmo cada vez más acelerado de la vida en las grandes ciudades, genera un sin número de estímulos a los que estamos expuestos en todo momento, los trastornos mentales soy hoy, enfermedades altamente prevalentes en la población mundial, mientras mejor informados estemos, podremos tomar las decisiones correctas para la prevención y atención oportuna de nuestra salud física y mental, consultemos siempre a un profesional.

Pensar en Psicología.

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