viernes, 6 de julio de 2012

La apariencia de los políticos: ¿Cómo determina nuestro voto?


Probablemente uno de los debates presidenciales más famosos y comentados de la historia fue el que se produjo entre Richard Nixon y John F. Kennedy. Todos los que los vieron por la televisión afirmaban que el rostro sin afeitar y cansado de Nixon no inspiraba confianza mientras que la imagen bronceada y relajada de Kennedy era justo lo que querían los americanos.

Sin embargo, quienes escucharon el debate por radio, se mostraron abrumadoramente a favor de Nixon. En este punto es lógico preguntarnos: ¿la apariencia de los políticos determina nuestro voto? Quizás, después de todo, no votamos solo por una idea sino también por una imagen.

Lo cierto es que algunas investigaciones sugieren que realmente es posible que la imagen de los candidatos influyan en nuestras decisiones. En un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Irvine se le pidió a 140 personas que estudiaran los candidatos al Congreso en tres distritos cercanos. A los participantes se les mostraron dos volantes que contenían información sobre los respectivos candidatos, se incluían sus afiliaciones políticas y sus posturas sobre diversos temas. Cada folleto también tenía una foto del candidato.

El truco consistía en que, con el mismo dossier, se presentaban dos fotos diferentes, una más atractiva y la otra menos favorecedora. Así, se pudo apreciar que las personas tendían a votar por los candidatos que les resultaban más atractivos. En términos estadísticos, cuando se presentaba una foto favorecedora, el candidato podía alcanzar hasta el 60% de los votos pero cuando se mostraba una foto poco halagüeña, obtenía un 40%.

Los investigadores fueron un paso más allá y compararon los resultados obtenidos por cada uno de los candidatos. Para ello se les preguntó a los participantes qué aspectos del rostro le habían resultado más convincentes. Entonces se apreció que existía una coherencia en casi todas las respuestas y con independencia de la raza: los ojos se mostraban sinceros (lo que en términos de Photoshop indicaba una mayor curvatura en la parte superior con respecto a la inferior), el pelo corto y peinado al lado o hacia atrás, una cara más bien ancha y redonda y, por supuesto, una sonrisa.

Ni cortos ni perezosos, los artistas del Photoshop siguieron estos lineamientos haciendo los respectivos cambios en las fotos. Así, se reclutó nuevamente otro grupo de personas y se compararon los resultados que obtenían las fotos de los candidatos reales con las fotos trucadas. Se apreció que los candidatos reales obtenían una media de votos del 44% mientras que las fotos manipuladas les ofrecían un 56%. ¡Nada mal para un retoque fotográfico!

Obviamente, estos resultados no indican que votamos por el candidato más atractivo sino que, ante igualdad de condiciones, saldrá mejor parado quien tenga rasgos faciales que, según nuestra percepción, denoten confianza y responsabilidad.

Fuente:
Rosenberg, S. W. et. Al. (1991) Creating a political image: Shaping appearance and manipulating the vote. Political Behavior; 13(4): 345-367.

Escrito por Jennifer Temática: Curiosidades Psicología Social

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