¿De mal humor? es culpa de tus amigos
La exposición repetida a la negatividad de los otros
puede dañar nuestra salud mental. Un fenómeno que se ve incrementado a
causa del contacto continuo que tenemos con nuestros allegados a través
de Facebook, Twitter y WhatsApp
Quedar con los amigos para tomar un café, cerveza o sucedáneo y empezar a contar todo lo negativo
(y lo positivo) que nos ocurre a diario es una práctica habitual que
cada vez más se extiende a las redes sociales y al teléfono.
La exposición repetida al mal humor de
los otros puede dañar nuestra salud mental. Un fenómeno que se ve
incrementado a causa del contacto continuo que tenemos con familiares y
amigos a través de Facebook, Twitter y Whatsapp.
Según un estudio científico dirigido por psiquiatras de la Universidad de Adelaida, en Australia, la depresión y el sentido de soledad pueden iniciar un proceso de contagio emotivo, similar al de otras enfermedades.
La investigación, liderada por Tarun Bastiampillai y publicada en el «Australian and New Zealand Journal of Psychiatry»,
ha realizado una revisión de numerosos estudios anteriores sobre humor y
salud, incluido uno estadounidense a gran escala de una duración de 32
años.
De este modo, el trabajo concluye que la salud mental puede
agravarse no solo por el humor negativo de amigos inmediatos y
familiares, sino también de contactos virtuales.
Cambios en las terapias
Según
Bastiampillai, los resultados servirán para cambiar el modo en que
vienen tratadas la depresiones, por ejemplo, prescribiendo actividades agradables con
amigos que proporcionen un sentido de bienestar. Los médicos podrían
rastrear las historias de los allegados de los pacientes deprimidos para
identificar a los grupos de riesgo y ofrecer apoyo a su salud mental para mejorar la moral del tratado.
«Entender quiénes son los verdaderos amigos,
teniendo en cuenta su influencia positiva sobre uno mismo, cuáles son
los factores que deben ser mejor gestionados así como navegar en el
grupo de amigos, debería ser parte de la terapia», sostiene el
estudioso.
Fuente: ABC
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